Una pequeña reflexión a cuenta de sistemas, cervezas y vacunas

Una pequeña reflexión a cuenta de sistemas, cervezas y vacunas

 

Este es un post optimista. Un post optimista porque la predicción que voy a hacer se basa en la incompetencia humana. Y esa es una cosa con la que siempre puedes contar.

 

Hace ya bastantes años leí el libro de Peter M. Senge, “La quinta disciplina”, un libro muy interesante en más de un aspecto. Una de las cosas que más me impactó fue el capítulo tres donde se describía el juego de la cerveza.

 

“El juego de la cerveza” es una simulación desarrollada en los años sesenta del siglo pasado por la escuela de administración Sloan del MIT. La simulación (que se seguía utilizando en escuelas de negocio hace unos pocos años) servía para ver cómo funciona un sistema de producción/distribución si las variables tiempo y decisiones son marcadamente asincrónicas. Si alguno de los que está leyendo esto lo conoce sabe que empezando con pequeños pedidos cuando hay una cadena de proveedores/clientes/usuarios desincronizada al final los pedidos se multiplican exponencialmente llegando a desbordar los almacenes. Créanme, yo lo he jugado dos veces y aún advirtiendo a mis compañeros de equipo de lo que podía pasar… no me hicieron mucho caso y las dos veces acabamos con un desborde de stocks.

 

Sé que los sistemas de información han mejorado exponencialmente y que ahora es más difícil que pasen estas cosas… pero me da la impresión de que los mecanismos del sistema cuando se da una crisis como la que estamos viviendo seguirán la pauta del juego de la cerveza. Somos bastante inútiles cuando se trata de según que sistemas.

 

Viene a cuenta esta reflexión porque escuchando las noticias sobre la escasez de vacunas y las reacciones de los gobiernos, unión europea y demás se me ocurre que estamos una especie de juego a la cerveza y mi pronóstico es que a finales de mayo o principios de junio estaremos nadando en vacunas. La presión ejercida sobre el sistema funcionará a su manera y en junio regalaran una vacuna con 100 gramos de chóped, o veremos ofertas increíbles: “Póngase una vacuna y le regalamos una a su perro”. O mejor, presumiremos de solidarios y las mandaremos a otros países.

 

Tendremos vacunas de sobras, pero no echemos las campanas al vuelo, nos costará organizarnos bien para su distribución y aplicación. Al final las cosas saldrán más por voluntad y capacidad de los últimos integrantes de la cadena que por capacidad de los presuntos líderes. Los políticos presumirán de su buena gestión… aunque seguramente ha sido su incapacidad lo que más habrá ayudado a acabar con la pandemia.

 

Es curioso que al final lo que nos salvará será una suma de nuestras mejores competencias científicas y de nuestra incapacidad para entender cómo funciona un sistema.

 

Mientras tanto cuidémonos.



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