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Joan Plans Storytelling
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Vuelta de vacaciones. Repaso el mail. Actualizaciones de Linkedin. Mucha gente ha añadido habilidades y conocimientos a su perfil. Busco la pestaña de adecuada para poner “Joan Plans ha perdido todas estas habilidades y olvidado todos estos conocimientos…”, pero Linkedin no ha previsto este caso,

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Sombra

Cuando Dios quiso hacer la luz descubrió que ya estaba hecha así que con su presencia creo la sombra. Eso lo explica todo.

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Tarot

Pepe siempre había querido tirar el tarot, así que tras prepararse concienzudamente lo lanzó a 28 metros y 42 centímetros. Por ahora sigue siendo récord mundial.

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Twitter es la herramienta perfecta para un paranoico,siempre  te sigue alguien que no conoces de nada.

Twitter representa la regresión al estadio gutural del lenguaje.

La red te da cercanía con gente a la que le importas un comino.

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Advertencia: Este es un texto robado pero no me acuerdo de donde, así que si alguien localiza su origen, por favor que me lo comunique y con mucho gusto citaré la fuente. Dicho esto abordemos el meollo del post.

Este post está pensado para complementar de manera literaria-simbólica las reflexiones sobre “Aprendizaje” que incluyo en alguna de las formaciones que imparto. La capacidad para comprender el proceso de aprendizaje, entender su complejidad y la importancia que la constancia y la paciencia tienen en su desarrollo es una de las claves del crecimiento de las personas y el cuento que sigue a continuación es una buena metáfora de ello.

Como siempre añado en mis post “profesionales” si ha llegado aquí desde alguno de mis cursos sea usted bienvenido a un input sobre el liderazgo, y si ha llegado por casualidad, a lo mejor necesitaba usted leer esto.

 

EL BAMBÚ

 

Un emperador de China, del linaje de los Han, deseaba iniciarse en el zen. Hizo acudir a su corte a un maestro reconocido por su gran sabiduría y le interrogó así:

-¿Cuánto tiempo será necesario para que me enseñes la Vía y hagas de mí un gran sabio?

-Señor –dijo prudentemente el maestro zen, la sabiduría es semejante a una planta, necesita tiempo para crecer.

El emperador meditó esta respuesta durante todo un día. Al día siguiente ordenó que se presentaran ante él los mayores sabios de China:

-¿Cuál es la planta que crece  más deprisa? –les preguntó.

-El bambú, señor.

El emperador ordenó que le trasladaran a un bosquecillo de bambúes que había en el fondo de su parque. Hizo plantar un brote de bambú en la tierra fresca y, bien instalado en su palanquín, se dispuso a ver crecer y embellecerse un joven bambú. Pasaron las horas. El emperador, que se aburría, se durmió con el calor del día. Hacia el atardecer una mosca, que se posó insolentemente en su cara, le despertó. El emperador hizo medir el joven bambú. No había crecido ni un centímetro.

Entonces el emperador renunció a la sabiduría, que crece demasiado lentamente en el corazón de los hombres.

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